¿Qué es La Franja y la nueva Ruta de la Seda?

El presidente Alberto Fernández firmó acuerdos estratégicos con China en distintas áreas de interés para el país. Inversiones en minería y energía nuclear como tema central.

Por Jorge Néstor Juncal*


La One Belt, One Road Initiative o BRI (Belt and Road Initiative), conocida en castellano como
“La Franja y la Nueva Ruta de la Seda”, es un proyecto internacional lanzado por China en 2013, y consiste en el establecimiento de dos rutas combinadas, una de infraestructuras terrestres y otra marítima, que mejorarían las conexiones chinas tanto en el continente asiático como hacia el exterior, dando a China más influencia económica y política a nivel mundial.

El nombre del proyecto tiene el espíritu de la antigua Ruta de la Seda, ruta comercial por antonomasia, por la que fluyó el comercio entre China y Europa durante las dinastías Han y Tan de los tiempos gloriosos de la China imperial. Los Estados Unidos rechazan de manera contundente este proyecto chino, más aún si la implementación es en su área de influencia, como lo es América Latina, pero además porque le disputa su visión de mundo bipolar dominado por la potencia hegemónica que, en los hechos, sigue siendo.

El foco de las presiones de EEUU está dado en el desarrollo de la tecnología 5G donde China es pionera y pretende imponerla desde su empresa insignia “Huawei”, el gigante asiático de las telecomunicaciones. Sin embargo, a regañadientes el imperio da libertad de acción a las naciones latinoamericanas para que propicien inversiones chinas en la región. Tan es así, que varios países de la región, de gobiernos de distinto signo ideológico, han suscripto acuerdos con China para sumarse a la iniciativa, entre ellos Uruguay, Ecuador, Venezuela, Chile, Bolivia, Costa Rica, Cuba y Perú. De los tres países más grandes de la región, entre los que se encuentran Argentina, Brasil y México, los dos últimos aún quedan al margen de este megaproyecto global chino.

El presidente Alberto Fernández arribó a China para conmemorar los 50 años del establecimiento de las relaciones diplomáticas con el gigante asiático y concluir negociaciones para la incorporación de Argentina a la Franja y Ruta de la Seda.

La significancia de sumarse a esta iniciativa china reporta una ventaja económica difícil de rechazar, debido a que confluyen intereses con la idea de Beijing de financiar proyectos locales que van de la mano con su perspectiva de ascenso a corto plazo como primera potencia mundial.

Las visitas del Alberto Fernández, tanto a Rusia como a China, sirvieron para dar un verdadero “golpe de timón” al alineamiento geopolítico del país, al apostar fuertemente por el multilateralismo, pero con el norte puesto en el desarrollo productivo del país. Así también lo entiende el coordinador del Grupo de Trabajo sobre China del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales, Jorge Malena, quien hace hincapié en que la mitigación de la pobreza, mediante la promoción del comercio bilateral, el impulso de las inversiones, el desarrollo de obras de infraestructura y la transferencia tecnológica, como objetivo central de la cooperación Sur-Sur:

“El espíritu de la comunidad de futuro compartido que propone China, cristalizado con el desarrollo de la iniciativa de la Franja y la Ruta y su extensión a los países del “Sur Global”, abre una perspectiva promisoria al sombrío panorama económico pospandemia.”, subrayó el experto.

 

Beneficios del acuerdo con China

La incorporación de Argentina a la nueva Ruta de la Seda facilitará la suscripción de diferentes convenios con financiamiento garantizado para inversiones y obras, así lo afirmaba el embajador argentino en China, Sabino Vaca Narvaja quien dijo que el  país obtendrá “financiamientos de obras de infraestructura de una manera más flexible y económica, a la que accedería de otra forma”, y reconoció que el Gobierno venía trabajando en este objetivo desde el año 2020 ya que, según advirtió, “con China nada es de un día para el otro”.

El canciller argentino Santiago Cafiero y He Lifeng, presidente (chairman) de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma de la República Popular China, estuvieron negociando durante todo el sábado pasado, en pos de cerrar el acuerdo antes del conclave bilateral del domingo. Finalmente, ambos concretaron la firma del Memorándum de Entendimiento en Materia de Cooperación en el Marco de la Iniciativa de la franja Económica de la Ruta de la Seda y de la Ruta Marítima de la Seda del Siglo XXI.

Vaca Narvaja indicó que “fue producto de la continuidad de un proyecto político que arrancó con Néstor Kirchner, se consolidó con Cristina y se cristalizó hoy con Alberto Fernández”.

Lo cierto es que la reciente incorporación de Argentina a la Nueva Ruta de la Seda posibilita financiamiento al país por más de 23.700 millones dólares para obras e inversiones a partir de la firma de 13 convenios de cooperación. Sin dudas es un hecho diplomático de alto impacto que genera un nuevo hito en la relación bilateral que, en los últimos 15 años se viene ampliando y fortaleciendo notablemente.

Fuentes oficiales sostuvieron que el financiamiento por 23.700 millones de dólares tendrá dos tramos: el primero ya aprobado por 14.000 millones de dólares bajo el mecanismo del Diálogo Estratégico para la Cooperación y Coordinación Económica (Decce) que comprende la concreción de los principales 10 proyectos de inversión en infraestructura, y el segundo por 9.700 millones de dólares aproximadamente, que la Argentina presentará ante el Grupo Ad Hoc, creado entre ambos países para iniciar el trabajo tras la adhesión a la Franja y la Ruta de la Seda, un conjunto de obras de infraestructura relevantes para el sector energético, la red de agua y cloacas, el transporte y la construcción de viviendas, que serán discutido con la contraparte china.

Relación comercial en números

Según datos del INDEC el país asiático es el segundo socio comercial de Argentina con 18.800 millones de dólares de intercambio registrado en 2021, y el segundo en importancia después de Brasil que el año pasado implicó 24.000 millones de dólares. En tanto EEUU, es el tercer socio comercial con 10.900 millones de dólares y Rusia, si bien no ostenta un lugar de importancia, desde el gobierno nacional se cree que a partir de la visita oficial a ese país se mejorará la performance entre ambas naciones.

En una entrevista concedida a Telam, el embajador argentino en China señaló que a partir la firma del memorándum de entendimiento con el país asiático “…en tres o cuatro años China va a desplazar a Brasil y se convertirá en el principal socio comercial de la Argentina.”

*Abogado UM 

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