Pandemia y geopolítica: Estados Unidos busca recuperar influencia perdida

El Comando Sur con sede en Miami, es una unidad del Pentágono creada para proteger los intereses de los Estados Unidos en el “patio trasero” de las Américas, controla las bases de EEUU en América Latina (Guantánamo, incluida), y proporciona entrenamiento, inteligencia y coordinación militar a todas las fuerzas armadas regionales bajo las recomendaciones del Departamento de Estado.

[EHM]


El Ministro de Defensa, Agustín Rossi, recibió al enviado del Gobierno de Joe Biden, el jefe del comando Sur de los Estados Unidos (USSOUTHCOM) almirante Craig Faller. El militar norteamericano llegó a suelo argentino en el marco de una visita por varios países latinoamericanos y con un claro objetivo geopolítico, dejar atrás la política de “abandono” de América Latina que llevó adelante Estados Unidos bajo la presidencia de Donald Trump. Esta política le costó a Estados Unidos un importante retroceso en materia de influencia regional, que sobre todo se plasmó en la falta de apoyo en la lucha contra el Covid-19. Y como bien dice el dicho popular “lugar que no ocupa uno, lo ocupa otro”, el retiro de los Estados Unidos en la lucha contra la pandemia, le dejo en camino allanado a Rusia y a China para aumentar la influencia en la región.

Las iniciativas rusas y chinas en la provisión de vacunas, el swap de 18.500 millones de dólares y la intención de quedarse con la licitación de la Hidrovía, llevan a que Biden encare un acercamiento con el Presidente AF, más allá de que a criterio de la Casa Blanca, el tratamiento del caso Venezuela, sea un tanto polémico para su paladar imperial. Tan es así que el presidente norteamericano invitó a su par argentino a una cumbre virtual de Cambio Climático con participación de líderes mundiales, y continúa apoyando la negociación de nuestro país con el FMI, aun cuando el gobierno nacional pretenda arribar a un Acuerdo de Facilidades Extendidas con el organismo, que permita llevar cierta racionalidad al repago de la deuda.
La nueva administración norteamericana tomo nota del retroceso en la región y esta dispuesta a revertir la situación y frenar el avance ruso y chino, sobre todo en las áreas estratégicas como la energía, las finanzas y la defensa.
Con este contexto, el Jefe del Comando Sur visitó el país con el “motivo formal” de hacer entrega, en concepto de donación, de tres hospitales de campaña, generadores de oxígeno y equipos de búsqueda y rescate para la lucha contra el Covid-19, valuados en aproximadamente en USD3.500.000. Al día siguiente, el almirante Faller visitó la ciudad de Ushuaia, donde participó de una visita al Aérea Naval Austral (ANAU) a fin de conocer las actividades de la Armada Argentina, para luego participar de la disertación sobre el proyecto de la nueva Base Naval Austral.

A la vista de los acontecimientos, podemos decir que este fue el “motivo real” de la visita del funcionario norteamericano. La Armada Argentina tiene entre sus planes de modernización, la construcción de una nueva Base Naval Integrada y Polo Logístico Antártico en Ushuaia. La ambiciosa iniciativa del Ministerio de Defensa consta de un proyecto de tres etapas y la primera de ellas ya se encuentra presupuestada y a la espera de los informes de impacto ambiental, para proceder a la confección de los pliegos y el llamado licitación internacional. Para el proyecto total se estima una inversión de 400 millones de dólares, a lo cual el gobierno chino, ya se ha mostrado interesado en la obra y en el financiamiento. Si tenemos en cuenta la importancia geoestratégica de una base naval de semejante envergadura ubicada en el punto más austral del Atlántico Sur, con la cercanía a la Antártida, a las Islas Malvinas y con la capacidad de control del tráfico bioceánico, entendemos la preocupación que despertó la iniciativa en el gobierno norteamericano.

Considerando los estrechos vínculos entre la Armada Argentina y los altos mandos militares norteamericanos, podemos concluir que la visita del almirante Faller, vino a tomar nota del estado del proyecto y a vetar cualquier desembarco Chino en la obra. Además de reactivar la histórica adquisición de chatarra militar para nuestra FFAA. Como anécdota, a solo dos días de la visita de Faller, la Armada Argentina licito la adquisición de dos helicópteros SEA KING SH-3H que ya han sido dados de baja en EEUU y que se pretende que duren tal solo dos años. Dicha adquisición se publicó en el agregado militar que la Armada Argentina tiene en Washington D.C.

El jefe del Comando Sur, almirante Faller visitó la Argentina en otras tres oportunidades, pero el contexto geopolítico en el que se da este acercamiento, hace tejer mil y una conjeturas, más allá de que Argentina haya dejado el Grupo de Lima, se ratifique la posición de Washington respecto a la situación de Venezuela o se muestre cierta preocupación sobre el interés de China y Rusia por estos lares. Todo parece estar en juego con este gesto de la Casa Blanca para enfrentar la lucha contra el Covid-19. Recordemos que, en febrero, la República Popular China había donado a nuestra Fuerzas Armadas, tres hospitales móviles que incluían 13 componentes y sus respectivos vehículos (camiones) para el traslado, hecho que, al parecer, no pasó desapercibido para la administración Biden. El máximo responsable del organismo del Pentágono para América Latina y el Caribe, almirante Faller, concedió una entrevista a la revista DEF, propiedad de Mario Montoto, en la que explicitó las razones de su gira. Se jactó de definir a la pandemia como “la tormenta perfecta”, y tuvo conceptos elogiosos respecto a la buena relación entre Argentina y Estados Unidos, pero a poco de transitar la charla dejó entrever la verdadera intención de su gobierno: “Si vemos el accionar de los grupos transnacionales del crimen organizado y grupos que no respetan las normas del estado de derecho, se aprovechan de esta situación y la utilizan para expandir sus actividades ilícitas, particularmente en lo que tiene que ver con el narcotráfico y el tráfico ilícito de insumos sanitarios” para luego agregar “en tiempos de pandemia, las amenazas trasnacionales deben ser abordadas en forma conjunta”.

Según el almirante Faller no vino a Argentina para “hablar de terceras naciones”, sin embargo, sindica a China como un “competidor” pero también lo percibe como “amenaza” para la administración demócrata. Luego aclara que no necesariamente esta consideración lleve a un conflicto, ya que el objetivo de la Casa Blanca es convertir esa “competencia” en “cooperación”, siempre bajo el prisma ideológico impuesto por EEUU, es decir basado “en valores democráticos y el respeto del estado de derecho, y no en la redefinición de las normas del Derecho Internacional para atentar contra la democracia.”
Para el almirante Faller, la situación con Rusia corre por otros carriles mas rústicos, y la siente como la “piedra en su zapato”: “Cuando se trata de la pandemia, cualquier aporte que permita salvar vidas es bienvenido, siempre que esa ayuda no sea utilizada para atentar contra las normas del Derecho Internacional y el respeto de los derechos humanos. Sin embargo, el caso de Rusia es distinto al de China. Rusia siembra mentiras y desinformación en forma rutinaria.”
Otro tema de interés para el militar norteamericano fue la “pesca ilegal, no declarada y no reglamentada
es un problema global que afecta la seguridad alimentaria de los países que cuentan con Zonas Económicas Exclusivas (ZEE)”, mencionando explícitamente a la acción de “flotas pesqueras patrocinadas por potencias extrarregionales que no respetan normas internacionales”. Para lo cual afirmó que el Pentágono apoya “los esfuerzos del Departamento de Seguridad Interior y de la Guardia Costera de EEUU en su estrategia para ayudar a los países de la región a identificar quien opera en sus aguas territoriales. Se trata de compartir información para enfrentar los retos de nuestra soberanía.”

Está claro que estamos ante una nueva guerra fría a nivel mundial, y las partes en disputa pretenden tomar ventaja geopolítica para posicionarse en la “mesa de arena” global, relegando a las naciones subdesarrolladas a roles secundarios de “gendarmes” a sueldo. Coincidimos desde aquí con el rector de la Universidad de la Defensa Nacional e investigador independiente del CONICET, Dr. Jorge Battaglino, respecto a la visión que debe tener la política de defensa de un país soberano. El experto en Defensa Nacional afirma que “El principal problema de defensa que tiene la Argentina es la existencia de una base militar británica en nuestras Islas Malvinas”, sin embargo, entiende que esa “hipótesis de conflicto” real, no tiene su correlato en la política exterior que debe asumirse en términos de adquisición de equipamiento de las Fuerzas Armadas. Esto se ve claramente cuando la política exterior de un gobierno va por andariveles distintos a los verdaderos intereses del Estado, y “se alienta la adopción de misiones propias de una fuerza de seguridad” que “alineada con los EEUU, obstaculiza que los militares se preparen para enfrentar a otros estados”.

De allí la importancia que debe darse a la política de defensa nacional, y el instrumento militar debe ser pensado en esa clave, junto a la diplomática, económica, científica, cultural, social, etc., todas áreas deberán confluir como la estrategia argentina hacia consolidación de nuestra Soberanía territorial, marítima y fluvial, como también, en la recuperación de nuestras Islas Malvinas, Georgias, Orcadas y los espacios marítimos circundantes.

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