Campaña en Brasil: redes sociales y llamado al peronismo

La remontada épica de Lula en el ballotage nos permite analizar la estrategia electoral, los recursos de comunicación utilizados y las enseñanzas para el peronismo de cara a las elecciones del próximo año. 

Por Lic. Leandro Mijaloski*


El resultado electoral del ballotage en Brasil, sorprendió a todos menos a Lula que si algo sabe, es no darse por vencido en una disputa política. La remontada épica transformó la elección en un acontecimiento histórico tanto para Brasil, como para todos los países latinoamericanos y el análisis sobre la estrategia electoral y los recursos de comunicación utilizados, nos puede ofrecer un aporte valioso de cara a las elecciones presidenciales en nuestro país el próximo año.

Semejante batucada brasilera no pasó desapercibida en nuestras tierras y pronto se empezaron a realizar análisis sobre los factores que permitieron revertir el resultado de la primera vuelta y darle a Lula el cuarto mandato presidencial. En este punto, muchos interpretaron que el factor fundamental para revertir el resultado fue la creación de un canal de WhatsApp "Exército do Lula", liderado por el diputado André Janones, que sumó más de 10 millones de militantes y le permitió disputar el ecosistema digital, al estar orientado a combatir la desinformación en tiempo real.  Si bien fue un recurso importante, sería un error considerarlo un elemento aislado y milagroso para ganar elecciones. En comunicación política y electoral, los recursos se deben utilizar enmarcados dentro de una estrategia general que coordine multiplicidad de acciones.

Varios dirigentes nacionales ya mandaron abrir canales de WhatsApp para potenciar sus figuras, desconociendo el elemento central que garantizó los buenos resultados del caso brasilero. Justamente la unidad, la coordinación de acción y la estrategia. La proliferación de canales de WhatsApp buscando el mismo objetivo generan una pérdida de efectividad y una descoordinación estratégica entre los mismos, justamente es lo opuesto a lo realizado en Brasil donde se coordinó y se concentró la acción en un solo canal. 

El objetivo era lograr una comunicación directa entre el equipo de campaña y el mismo Lula, con toda la militancia participante del canal.  

Tenemos que ser conscientes que la búsqueda de elementos salvadores de una campaña siempre nos llevará por mal camino y nos hará colisionar con dos mandamientos de la comunicación electoral: La comunicación no hace magia y comunicar sin una estrategia es un esfuerzo perdido. 

¿A que nos referimos cuando decimos que la comunicación electoral no hace magia? Se necesita un contexto, un “sustento”, un correlato con la realidad que le otorgue veracidad a nuestro relato. El contexto y el correlato con la realidad son los que analizan los equipos de campaña para establecer las “ideas fuerza”, los ejes de campaña. En el caso de Brasil, se le dio prioridad a la oposición entre la defensa de los trabajadores y el bolsonarismo, así se buscó resaltar la figura del joven sindicalista “Silva” para presentarle a la juventud una faceta que desconocía del Lula presidente, asegurando el correlato con la realidad del eje de campaña. Coronando la estrategia con el llamativo desacierto de Bolsonaro en el debate presidencial de llamarlo “9 dedos”, algo que tuvo un impacto negativo muy fuerte en el mundo del trabajo que padece los accidentes laborales.

En paralelo con este eje de campaña, Lula promovió la eliminación de la jornada 6 x 1 aumentando el periodo de descanso para los trabajadores y difundiendo spots donde ponía en valor la recuperación del tiempo por parte de los trabajadores para poder disfrutar en familia. También eliminó el impuesto a la renta (ganancias) para los sueldos inferiores a los 5000 reales, una cifra bastante elevada y el impuesto a los combustibles que también impacta directamente en el costo de vida de los trabajadores.

El otro axioma expuesto es que comunicar sin estrategia es tiempo perdido. Muchas veces vemos equipos de comunicación que corren y se esfuerzan en lograr una presencia exagerada de su dirigente en las redes sociales, destinando esfuerzo titánico intentando viralizar su contenido digital confundiendo la figura de un político con la de un influencer y sin tener una estrategia clara sobre ¿qué comunicamos? ¿Quién es nuestro público objetivo? Y ¿cuáles son nuestras ideas fuerza? Aquí se ven los errores más comunes cuando tenemos equipos sin una estrategia clara produciendo y difundiendo contenido absolutamente heterogéneo sobre variedad de temas, formatos y perfiles que muchas veces no le son cómodos al dirigente.

MENOS ES MÁS. Menos contenidos, pero de mejor calidad y ordenados con ideas claras buscando resaltar la espontaneidad, la naturalidad y la cercanía del dirigente con el electorado.

En Brasil, estos conceptos se trabajaron en profundidad, buscando mostrar un Lula simple, trabajador, empático y cercano a sus bases de origen que sirvieron para activar al electorado abstencionista aumentando la participación electoral un 2 % con respecto a la primera vuelta.  

La movilización popular también fue otro aspecto fundamental para activar a los sectores con fuerte sentimiento antibolsonarista. El posible regreso al poder de la ultraderecha radical despertó un sentimiento de miedo que le permitió a Lula aglutinar a sectores de izquierda, centro y derecha moderada bajo la premisa de resguardar las instituciones democráticas, apelando al recuerdo de los disturbios del 8 de enero de 2023. El rechazo al clan Bolsonaro terminó neutralizando el desgaste de la gestión oficialista y el "antilulismo" histórico de las clases medias.

Vemos que la estrategia en Brasil fue de carácter integral abarcando todos los frentes, definiendo las ideas fuerza de la campaña y organizando la militancia territorial y digital en base a ellas, centralizando la acción política y evitando la dispersión en tantas iniciativas como referentes tenga el espacio. Algo sumamente central que se debe replantear el peronismo de cara las próximas elecciones, para que no coexistan múltiples campañas al interior del espacio definidas por cada sector político de manera independiente.

La definición de una estrategia de campaña clara y la coordinación de las acciones políticas tanto territoriales como digitales en base a dicha estrategia, es lo que realmente determinó el éxito electoral en Brasil. 

EL canal de WhatsApp fue un elemento más dentro de un marco estratégico bien definido que en el caso de las redes sociales, contó con un manual de acción con 105 páginas donde se definieron las formas en que se debía actuar y principalmente las maneras en las que no había que hacerlo para lograr modificar el algoritmo. Pero también, y no menos importante, en la campaña se denunció el funcionamiento de las grandes plataformas digitales que buscaban favorecer a Bolsonaro y se instaló la necesidad de crear aplicaciones e inteligencia artificial puramente brasileras para impedir la intromisión extranjeras en la política local.  En este punto, Brasil viene dando la batalla ya con la prohibición de X (Twitter) desde el 2024 y recientemente con la baja de las plataformas de apuestas on line. Aspectos cruciales que en nuestro país todavía no se encuentran en debate.

Como se ve, Lula no ganó por armar un canal de WhatsApp sino por formular una estrategia de comunicación efectiva que supo usar todas las herramientas a su alcance para explotar al máximo todas las virtudes como candidito y consolidarse ante el electorado como el verdadero defensor de los trabajadores y de la democracia brasilera.

*Licenciado en Ciencias Políticas (UBA) Opinión Publica y Comunicación Política (FLACSO)

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